“A día de hoy, post-elecciones, hay una alta actividad transaccional: no se ha parado
el mercado”

Ignacio de Garnica, Socio responsable de Private Equity de PwC

26 nov 2019 / 08:52 H.

La incertidumbre política de los últimos meses no ha afectado a la industria española de capital privado que sigue en cifras récord por tercer año consecutivo. Una de las firmas más activas en este ámbito ha sido Pricewaterhouse Coopers (PwC), que ha asesorado un gran número de transacciones en lo que va de año, como la compra del 37 por ciento de Cepsa por parte de Carlyle. Ignacio de Garnica Arocena, socio responsable de Private Equity de esta firma, recibe a elEconomista Capital Privado en la planta 50 de su sede en Madrid para hablar sobre su visión a futuro del sector. De Garnica se muestra muy positivo y opina que se dan los mimbres para mantener los niveles de crecimiento en el negocio del capital privado.

¿Cómo valora la situación del mercado español de capital privado? ¿Estamos ante una posible ralentización del sector?

Este año vemos niveles de actividad muy intensos y prevemos un 2019 que concluirá en niveles similares a años anteriores y todo parece indicar que se alcanzará una cifra de inversión récord otra vez. Actualmente el fundraising -captación de recursos- sigue a buen ritmo, con un alto nivel de dry power -dinero disponible para invertir- acompañado de tipos de interés bajos y con parte de la cartera de los fondos de capital privado que tiene que rotar, hacen prever un mercado activo. Llevamos una temporada de incertidumbre política, y sin querer minimizar su importancia, los niveles de actividad transaccional han sido muy buenos, mostrando crecimientos importantes en los dos últimos años. Aun siendo pronto para evaluar los potenciales impactos de las recientes elecciones, y a la espera de las medidas concretas que se puedan adoptar, soy bastante optimista, y espero, viendo la robustez de la economía española, la alta liquidez y los bajos tipos de interés, un año 2020 bueno. Me gustaría resaltar que tenemos ejemplos muy claros en otras geografías, como el caso de Italia, donde pese a las importantes incertidumbres políticas existentes, su economía ha registrado un crecimiento bastante sano, con avance de la industria de capital privado y del número de transacciones.

¿La situación política entonces no va a afectar al cierre de operaciones a final de año?

A día de hoy, y después de las elecciones del 10 de noviembre, sigue habiendo una alta actividad transaccional, no hemos visto transacciones que se paren y vemos nuevas operaciones apareciendo en el mercado en todos los segmentos. Por todo ello no creo que las recientes elecciones vayan a tener un impacto significativo en el cierre del ejercicio 2019 en el ámbito transaccional. Como decía en la pregunta anterior, y dependiendo de las medidas que desarrollen en esta nueva legislatura, su impacto mayor o menor en el mercado transaccional lo veremos en el ejercicio 2020 y siguientes. Para cualquier inversor internacional, España es un mercado que no solamente registra las mayores tasas de crecimiento en la zona euro, sino que aporta un entorno social y regulatorio estable. Es cierto que los recientes acontecimientos políticos pueden crear cierta inquietud entre los inversores que puede desembocar en un período transitorio de ligera ralentización, pero no debemos olvidar que la economía española sigue siendo sólida, con una base empresarial muy dinámica y una comunidad emprendedora que atrae no solo talento sino también capital. Y todo lo anterior se verá favorecido por los últimos datos publicados de Alemania donde vuelven a mostrar crecimientos en su economía.

Esto choca con que los fondos españoles se estén animando a salir fuera...

Muchos de los fondos españoles en sus últimos fondos levantados han incrementado su tamaño de fondo, existiendo por tanto más recursos disponibles en búsqueda de mayores tickets de inversión y, tanto por la escasez de oportunidades en España como por la búsqueda de add-ons en su cartera de participadas, tienen que buscar operaciones fuera de España que además les den credibilidad ante sus inversores y demuestren la capacidad de los equipos gestores en expandirse internacionalmente y que les permita seguir aumentando el tamaño futuro de los fondos.

¿Qué sectores van a ser más atractivos para los fondos?

Aparte del sub-sector agroalimentario, que como estamos viendo es un sector en auge en el mercado; vemos mucho movimiento en los sectores sanitario, inmobiliario, de infraestructuras y energía. A esto también añadiría el sector de la educación donde han existido varias operaciones en el ejercicio actual y que esperamos siga muy activo en los próximos. Por último, será bastante atractivo cualquier activo en diferentes sectores donde exista un alto componente tecnológico.

¿Es posible cerrar grandes operaciones fuera de procesos competitivos?

Estamos en un entorno en donde casi todos los asesores y vendedores creen que la forma de maximizar el precio cuando el principal inversor es un inversor financiero se produce en procesos competitivos. Pese a ello, existen excepciones donde se realizan procesos en exclusiva como fue el caso en el presente ejercicio de Igenomix o el de la Universidad Alfonso X El Sabio, entre otros. Esperamos seguir viendo este tipo de procesos en los próximos años, si bien serán predominantes las subastas o procesos competitivos.

¿Vamos a ver un ‘boom’ de reestructuraciones?

Soy escéptico en el corto plazo por las razones explicadas anteriormente y no veo un proceso de reestructuración financiera similar a la que tuvo que enfrentar la economía española a partir de 2007 y 2008. Los sectores que tenían que estar reestructurados, ya lo han hecho en su gran mayoría. Sin embargo, sí espero, al igual que ha estado ocurriendo estos últimos periodos, que determinados grupos de diversos sectores sufran procesos de reestructuración operativa en los próximos años.

¿Vamos a ver la llegada de nuevos jugadores al mercado español a nivel capital privado?

Espero seguir viendo la entrada de nuevos fondos en el mercado español en los próximos ejercicios. Venimos de una etapa donde el crecimiento en el número de fondos que operan en España ha sido elevado impulsado principalmente por la estrategia seguida por los grandes fondos internacionales de crear fondos de middle market tales como EQT o InvestIndustrial o reforzar sus equipos españoles como en el caso de KKR, por la estrategia de diversificación de fondos españoles donde se están creando nuevos vehículos de inversión para minorías como es el caso de Portobello, o con objetivo de cubrir segmentos de menor tamaño como el caso de Nazca, y por último por nuevos fondos que aparecen en el mercado español tales como Ventura Capital, Queka, DeA, Quarza o ABE entre otros. Las razones mencionadas anteriormente hacen que los inversores sigan viendo a España como un destino favorable donde centrar sus inversiones.

¿Cree que los precios han tocado techo en España?

No sé si han tocado techo, pero no veo que vayan a bajar de forma relevante en el corto plazo. El entorno macroeconómico positivo y la disponibilidad de un elevado volumen de liquidez en el mercado provocan una altísima competencia por quedarse con las mejores compañías y por tanto continuarán los precios y múltiplos sobre ebitda -resultado bruto de explotación- muy elevados. Lo que sí parece claro, y en la que casi todos los expertos coinciden es que, si se diese un escenario de ralentización futura, las diferencias de precio entre comprador y vendedor pueden llevar a que existan procesos que fracasen. A día de hoy la incertidumbre política y sus potenciales implicaciones están encima de la mesa en las aprobaciones de operaciones por parte de los comités de inversión de los fondos.

¿Vamos a seguir viendo tan pocas salidas a bolsa?

No preveo muchas en el futuro próximo. El volumen es reducido, y no sólo en España, sino también en Europa. Si me centro sólo en el mercado español, la baja cotización de las empresas y la evolución de la bolsa en los últimos años -en la cual las subidas no son elevadas- provoca dudas sobre esta alternativa. Estamos viendo varios procesos de dual track -la doble vía por la que se plantea una salida a bolsa o la venta a un tercero-, donde en la gran mayoría de las ocasiones las valoraciones siguen siendo más atractivas en la venta a un tercero. Entiendo que esta tendencia cambiará a medio-largo plazo cuando la bolsa adquiera niveles más razonables y las compañías cotizadas presenten mejores valoraciones a las actuales. Lo que veo más factible es el proceso contrario: el public to private -la compra de cotizadas por parte de fondos-. El año pasado tuvimos varios ejemplos -Día, Telepizza, Natra, Parques Reunidos, etc.- y en el momento actual se dan las condiciones idóneas para que se produzcan más operaciones de este tipo, si bien el número de compañías susceptibles de ser “opables” es reducido. Lo que estoy seguro es que existe una monitorización de las empresas cotizadas por parte de los fondos en búsqueda de potenciales oportunidades.

¿Qué papel tiene el plan de negocio en una operación corporativa?

Existen dos drivers fundamentales en las operaciones de capital privado a la hora de acometer una inversión. Por un lado, está el equipo directivo, creo que ha sido y será parte clave de las operaciones, bien sea bajo estructuras de management-buy-out -los directivos pasan a ser dueños de la compañía- o un management-buy-in -fichaje de directivos para la gestión de una compañía de la que no son propietarios-. Una vez identificado el equipo directivo, el segundo driver es el plan de negocio donde históricamente las firmas de private equity se han centrado tradicionalmente -aunque no exclusivamente- en la identificación de sinergias, control de costes y optimización del capital circulante y en menor medida en la mejora del nivel y calidad de los ingresos. Pero este paradigma debe evolucionar para que las compañías de private equity puedan cumplir con las expectativas de rentabilidad de sus inversores, profundizando en las palancas de valor de ingresos. En este sentido, las nuevas herramientas de data analytics abren todo un abanico de oportunidades, facilitando la identificación, en forma y tiempo, de palancas clave adicionales de creación de valor que deberían ser recogidas en el plan de negocio.