“En España se habla mucho de emprendimiento,
pero se hace bastante poco”

Wilfredo Jurado, Juan Claudio Abelló y Hugo Barceló. Fundadores del Instituto
de Emprendimiento Avanzado

29 oct 2019 / 09:05 H.

El Instituto de Emprendimiento Avanzado nació el pasado curso en Madrid con el objetivo de impulsar las ideas de nuevos empresarios y darles las herramientas necesarias para su éxito futuro. Los directivos de este centro explican a elEconomista que su objetivo principal es “contribuir al tejido empresarial español y que la gente pierda el miedo a abrir nuevos negocios. En la actualidad cuentan con tres titulaciones: el máster de emprendimiento como tal, un máster de finanzas y otro de marketing. Además, en los próximos meses van a lanzar un programa corto de emprendimiento para gente que no tiene titulación universitaria y van a llevar una edición de su máster para emprendedores a Granada.

¿A qué tipo de emprendedor dirigen su oferta académica?

Wilfredo Jurado (WJ): El emprendimiento es muy transversal, está dirigido a muchos ámbitos: recién licenciados, gente que ha tenido una primera experiencia laboral o gente que ya ha tenido experiencias laborales, pero que quiere reorientar su carrera. En España se habla mucho de emprendimiento, pero se hace bastante poco. Si nos fijamos en Estados Unidos, la cuna de emprendimiento para nosotros, si alguien no fracasa o se arruina cuatro veces, no es nadie. Queremos fomentar que la gente emprenda negocios y romper ese paradigma de que el empresario es alguien al que mirar con recelo.

Juan Claudio Abelló (JCA): Queremos que la gente tenga iniciativa propia, que se atrevan a desarrollar sus propias ideas.

Hugo Barceló (HB): Queremos acabar con ese pensamiento de que lo mejor que le puede pasar a un hijo es ser funcionario. Lo que hicimos fue montar una escuela formativa muy práctica

JCA: Hemos huído de academicismos, por eso montamos una escuela de formación muy práctica, donde los profesores son empresarios que cuentan su experiencia personal.

¿Qué objetivos tienen?

WJ: Nuestro objetivo es contribuir, en la medida de nuestras posibilidades, a crear un tejido empresarial más importante que el que España tiene. Tenemos que conseguir que la gente pierda el miedo a dar el salto para iniciar negocios o que sepan medir los riesgos. Todos los emprendedores de éxito han partido de ideas que inicialmente han fracasado, pero eso la gente no lo tiene siempre en cuenta.

¿Piden que vengan con ideas?

WJ: Realmente no es un requisito de acceso, pero casi todos vienen con una. Al principio no te la cuentan, pero en las tres-cuatro primeras sesiones la gente se anima y lo hacen. Hemos tenido experiencias bonitas de alguien que venía a montar un negocio determinado, pero que en el curso decidió cambiar de idea, ha perfeccionado su idea o ha creado una nueva solamente de escuchar. Este centro también sirve de espacio de reflexión para proyectos nuevos. Hay que tamizar y validar la idea, buscar financiación. Cabe la posibilidad también de que en el transcurso del máster se den cuenta de que la idea no es viable o que la orienten. Hemos tenido experiencias muy interesantes en el tiempo que llevamos. Sin embargo, más allá de la idea, también es fundamental que la sepan vender, que sepan hablar en público, que sepan cómo pedir dinero... Los jóvenes están muy bien preparados en finanzas y materias legales, pero nosotros podemos aportar ese sentido práctico. Tenemos que huir de esa forma de estudiar de “vienes, memorizas y te vas”. Queremos crear un maletín de herramientas, de posibilidades, que puedan utilizar durante su carrera laboral para desarrollar su idea o crear una nueva en el futuro.

HB: Hay gente que tiene esas habilidades de forma innata, pero no es todo el mundo. Tener una idea para montar un negocio es algo que está al alcance de todo el mundo, pero no está al alcance de todos hacerlo. Queremos bajar esas habilidades y herramientas para que todo el mundo sea capaz y pueda adquirirlas. Queremos dar una imagen mucho más neutral de lo que es el negocio y que la gente obtenga ayuda para desarrollarlo.

¿Faltan incentivos a nivel estatal para desarrollar el emprendimiento en España?

WJ: Sí, a nivel estatal es necesario que la clase política entienda que, sin un empresariado fuerte, es muy difícil que el país aumente su proyección económica. Entiendo que no es fácil hacerlo, hay mucha iniciativa de “cómo crear tu propia empresa” o “cómo ser más rápidos y más ágiles en la tramitación administrativa”, pero hay que intentar inculcar desde pequeños ese afán por emprender, no sé si a nivel primaria, secundaria o bachillerato, pero es clave enseñarles a emprender, a hacer negocios.

HB: En la educación cada vez se ha tendido a la especialización, distinguimos entre ciencias y letras, entre sectores determinados, pero esto está también limitando cada vez más la visión global a las personas. Hay que aprovechar para que la gente tenga una base para desarrollar una idea desde mucho más abajo, explicar cómo funciona realmente un negocio, darles esas oportunidades. Igual no hace falta tener 30 años para desarrollar un negocio nuevo, sino que se puede tener una idea buena con 18 o con 50 años.

¿Sus títulos son oficiales?

WJ: Sí, estamos tratando de homologar nuestros títulos con universidades. Hemos llegado a un acuerdo con la Saint Kolbe University, en Estados Unidos (EEUU) porque queríamos una vinculación con el país, la cuna de la emprendeduría para nosotros.

¿Qué aporta a los alumnos que los profesores sean empresarios?

HB: Trabajar en grupos reducidos con empresarios te ayuda a aprender de su experiencia personal.

WJ: Dentro de nuestro consejo asesor tenemos empresarios de prestigio que se encargan de tutelar a cada alumno. Les llevan a su empresa, les enseñan la vida real del empresario: esas noches en vela porque la financiación no te sale y tienes que pagar nóminas... Eso no se enseña en ninguna facultad. Cómo sufres, cómo compatibilizas tu vida personal y la profesional, cómo seleccionas al mejor personal... Hemos tenido a algunos alumnos sentados en el consejo de administración de grandes empresas, la experiencia que eso aporta es valiosísima porque los alumnos ven lo que hay fuera. No es raro que el mentor aprenda más que el alumno.

¿Qué papel creen que juega la Revolución Digital en la emprendeduría?

WJ: Aporta dos cosas: rapidez y democratización. Ahora todo es más rápido, por lo que una idea puede tener una validación en el mercado de una forma mucho más rápida de lo que era antes. También ha democratizado la posibilidad de emprender. Antes, bajo mi punto de vista, para poder emprender necesitabas un capital, tenías que abrir un sitio al público, una pequeña inversión, abrir una tienda, etc. La revolución digital ha hecho que con muy poquito capital uno sea capaz de validar su idea en el mercado. También, ha creado nuevas necesidades a raíz de eso. Pero no debemos olvidar que todo es digital. Hay muchos más negocios que van más allá de una plataforma digital. Por ejemplo, estamos haciendo un curso con Rusticae -web de hoteles rurales-, pero no orientado a que la gente desarrolle esa plataforma, sino a gente que abra hoteles. La digitalización es algo evidente, pero no hay que olvidar la parte física.

HB: La tecnología es una herramienta del negocio, pero hay que intentar conectar la parte tecnológica con la humana.

JCA: No todo es un clic. Interactuar con las personas también produce una satisfacción. Al final lo que es personal es activo y lo impersonal es pasivo.

Cada vez vemos más grandes empresas apostando por la innovación creando ‘hubs’, ‘incubadoras’, etc. ¿Hay un ‘boom’ en la emprendeduría española?

WJ: Lo importante es cambiar la cultura. Si somos capaces de quitar el estigma negativo que ha tenido tradicionalmente el empresario en nuestro país, habremos conseguido algo muy importante. Que se hable de emprendedores, de hubs, de incubadoras, etc., que se hable de todo esto es importante porque se ayuda a cambiar la opinión pública. Nosotros nacimos con la idea de que teníamos que cambiar la cultura empresarial con estas iniciativas.

¿Qué debe tener un emprendedor para atraer el interés de los inversores?

WJ: Lo primero es que sea una buena idea, pero tan bueno como ser, es saber vender. Es fundamental tener pasión para pelear por ella y ser capaz de transmitirlo. Así conseguirás que los inversores te escuchen y, si consigues eso, tendrás tiempo para ir perfilando tus ideas, mejorándolas y perfeccionándolas con su apoyo económico.