Brookfield se hace fuerte en renovables
tras la compra de X-Elio

Poco más de un año después de hacerse con el 100% de Saeta a través de TerraForm, el fondo canadiense incrementa con creces su peso en fotovoltaica en España, convirtiéndose en uno de los inversores de energía verde de referencia

30 jul 2019 / 08:22 H.

Hace apenas unas semanas, el fondo canadiense Brookfield cerraba la compra del 50 por ciento de X-Elio, el negocio de renovables de KKR y los Ribera. La operación, que llevaba meses en el mercado, dio un vuelco con la retirada de Repsol, el eterno favorito, que pujaba con Macquarie. Sin embargo, el elevado precio que pedían por este activo hizo que la petrolera se retirara. Semanas más tarde, Brookfield aprovechaba esta circunstancia para comprar el 50 por ciento (20 por ciento de los Ribera, que vendían su participación en esta compañía, y 30 por ciento de KKR, que prorroga su inversión) por un precio inferior a la valoración inicial, que se situaba en una cantidad superior a los 1.000 millones de euros -frente a los 445 millones desembolsados finalmente por los canadienses-.

El hacerse con este activo ha servido a Brookfield para dar un golpe en la mesa y colocarse como uno de los principales jugadores en el sector de las renovables en España, con Alfredo Zamarriego a la cabeza -que ejerce como socio director de Brookfield para el sur de Europa (España, Italia y Portugal)- y el asesoramiento de Rafael Miranda, ex consejero delegado de Endesa.

Para entender la evolución del fondo canadiense en la industria de la energía verde en España hay que remontarse a marzo de 2017, cuando compró los vehículos desarrollados por Sun Edison, TerraForm. En ese mismo año, de hecho, se interesó también por hacerse con la joya de la corona de Abengoa: Atlántica Yield, que acabó en manos de Algonquin. Sin embargo, fue mediante la plataforma de TerraForm a través de la que lanzó la OPA en febrero del pasado año por el cien por cien de Saeta Yield, el negocio de renovables de ACS y el fondo estadounidense GIP. Esta sociedad cotizaba en bolsa desde 2015, cuando la constructora de Florentino Pérez colocó el 51 por ciento al tiempo que vendía el 24 por ciento a GIP para ampliar su alianza. La oferta de Brookfield (12,2 euros por acción) supuso valorar a Saeta en 995 millones y unas importantes plusvalías para ACS -algo clave en ese momento, ya que la constructora estaba preparando a su vez la OPA sobre Abertis, que finalmente realizó de forma conjunta con su competidora Atlantia-.

Esta operación permitió al fondo canadiense hacerse con la cartera de activos renovables de Saeta, unos 1.028 MW. De ellos, 539 MW corresponden a parques eólicos de España, otros 250 MW a las termosolares que también tiene en el país, y los 239 MW restantes a los activos adquiridos en Uruguay y Portugal. Con la compra del 50 por ciento de X-Elio, el fondo incrementa con creces su presencia en fotovoltaica, ya que la antigua Gestamp Solar cuenta con un total de 455 MW para desarrollar tras las últimas subastas y cuenta con importantes capacidades tanto en México, donde obtuvo 242 MW en la subasta de largo plazo de 2016 y 250 MW en la de 2017, como en Estados Unidos. De esta forma, Brookfield planta cara a los dos dueños de la energía fotovoltaica en España: Sonnedix y T-Solar.

Apetito inversor por España

Con el cierre de la compra de X-Elio, sus siguientes pasos podrían ser en el mundo de la energía hidráulica, donde hace un tiempo analizaron las centrales de Villar Mir, aunque no llegaron a cerrar la operación. En el mercado también se rumorea que puedan estar interesados en las hidroeléctricas de EDP -aunque quedan fuera del perímetro las centrales de España-.

La apuesta de esta gestora por España no se limita a las renovables. Brookfield ha sido uno de los fondos más activos en toda la industria del capital privado español y ha participado en numerosos procesos competitivos, especialmente en el segmento de las infraestructuras. En el último de ellos, según fuentes financieras, todavía participa. Se trata de Ferrovial Servicios, la que apuntaba a convertirse en la operación del año al estar valorada en una cantidad cercana a los 3.000 millones de euros. Esta firma ha sido una de las cuatro que han presentado oferta no vinculante junto a Apax, Apollo y Platinum, tal y como adelantó elEconomista el pasado junio.

Brookfield también participó en el proceso para hacerse con los centros de datos de Telefónica, que finalmente acabaron en manos de Asterion -el mayor fondo de infraestructuras español-, y en la puja por Ufinet, el antiguo negocio de telecomunicaciones de Gas Natural Fenosa -ahora Naturgy-. También se rumoreó en el mercado la posibilidad de quedarse con Bow Power ya que contaba, según fuentes de mercado, con un derecho de oferta preferente -ROFO, por sus siglas en inglés- heredado de la OPA por Saeta.