La presión de los activistas llega a Europa
con el buen gobierno

Las compañías del Viejo Continente se colocan en su punto de mira y ya representan el 23% de su negocio global. Algunas firmas españolas ya lo han sufrido

28 may 2019 / 10:27 H.

Los fondos activistas están irrumpiendo poco a poco en el accionariado de las compañías europeas. Si hace unos años, su actuación se limitaba a las multinacionales norteamericanas, en la actualidad esto ha cambiado. Y es que, en economía, cuando Estados Unidos se resfría, tarde o temprano Europa se contagia. En el caso de los fondos activistas, el mercado del Viejo Continente ya supone el 23 por ciento de sus actividades, con un total de 58 operaciones concretas de activismo en 2018, según los datos de un informe elaborado por el banco de inversión Lazard.

La última incursión conocida en España ha sido para entrar en la constructora española Ferrovial. Estos fondos de inversión han sobrevolado, primero, y atacado, después, para tomar posiciones de forma “inesperada y agresiva -en algunos casos-” en consejos de empresas con fuerte potencial de crecimiento.

En el caso de Ferrovial, el hedge fund The Children’s Investment ha entrado aflorando un 1,027 por ciento -con un valor de 165 millones de euros- en equity swaps. O lo que es lo mismo: derivados financieros que tienen pendientes convertirse en derechos de voto -por lo tanto, de poder tomar decisiones clave en la gestión de una compañía- en un futuro. Según informaciones de mercado, el fondo liderado por Christopher Hohn es conocido por su perfil activista y tiene una intencionalidad clara, afirma un analista financiero en Barcelona: “Van tomando posiciones para afianzar su participación en el consejo para presionar a los gestores hacia la toma de decisiones que les son favorables”, prosigue.

Para entender la operativa de actuación de los fondos activistas hay que entender que éstos ya no se dirigen exclusivamente a pequeñas compañías fáciles de controlar tomando posiciones en su capital sino que se están dirigiendo a empresas medias de Estados Unidos, tal y como indica un estudio de MacKenzie Partners, Insights 2018, donde en ese país la capitalización media de las entidades objetivo de los grupos activistas aumentó hasta situarse en 3.487 millones de dólares (3.112 millones de euros, al cambio actual). Mientras, el número de campañas dirigidas por activistas a compañías con una capitalización superior a 10.000 millones de dólares (8.924 millones de euros) creció cerca de un 50 por ciento.

Según dicho informe, los activistas no paran de aumentar en todo el mundo -y especialmente en Europa- y entre los más agresivos están Elliott Management, Carl Icahn, Third Point Partners, Jana Partners, Corvex o Pershing Square Capital Markets. En un entorno de fuertes inversiones en operaciones corporativas, los fondos activistas están eligiendo compañías de forma estratégica e influyen, por ejemplo, en las retribuciones de los directivos, los dividendos o aumentos de capital.

Cifras récord

Según el estudio de Lazard anteriormente citado, 226 grandes empresas cotizadas en el mundo recibieron inversiones de estos fondos, una cifra que supera las 188 empresas de 2017. Los fondos activistas tenían invertido en 2018 más de 65.000 millones de dólares (58.000 millones de euros), frente a los 62.400 millones de dólares (55.688 millones de euros) del año anterior. Estos datos revelan un dato histórico para este tipo de inversores.

El informe también indica la creciente influencia de los fondos de gestión pasiva -protagonizados por Vanguard, BlackRock, State Street, tenedores del 18 por ciento del S&P 500- en los activistas y cómo la mayor importancia que conceden a factores vinculados con las iniciativas ESG -medio ambientales, sociales y de gobernanza- se está viendo reflejada también en las campañas de los fondos activistas en el mismo sentido, según Lazard.

Están consiguiendo una presencia notable en los consejos de administración, lo que eleva su influencia, hasta disponer de 161 puestos en los consejos, un 56 por ciento más que en el año anterior. Elliot, Value Act, Cevian Capital, Tirian Partners y Third Point son los activistas más activos del mercado. Aunque el núcleo de estos fondos activistas permanece estable a lo largo de los años, cada ejercicio aparecen en el mercado nuevos operadores con esta característica de invertir e influir en la gestión. El informe identificó el año pasado a 44 nuevos fondos activistas en el mercado frente a los 23 que aparecieron por primera vez en 2017.

En España, estos fondos han aparecido en varias ocasiones. Hace unos meses, Elliott y TCI entraron en Abertis para tratar de influir en la batalla que libraban Atlantia y ACS por controlar la concesionaria, y el fondo de George Soros se hizo con el 16,6 por ciento de Hispania y entró en su consejo para influir en la liquidación de esta socimi.

Otro caso fue el de TCI con Aena, cuando el fondo vendió el 2,7 por ciento del capital. TCI era entonces el mayor accionista privado de Aena con el 11 por ciento del capital y el segundo accionista tras el Estado, que controla el 51 por ciento. La operación de venta fue interpretada por el mercado como el primer paso de la salida ordenada del capital de este fondo. Antes de esa operación, TCI mantuvo en 2018 un enfrentamiento abierto con el Estado, que frenó en el consejo la intención de pujar por Abertis por la que apostaba el fondo para hacer crecer a Aena. Este conflicto provocó la salida del presidente de Aena, José Manuel Vargas. También fue sonada la relación entre Amber Capital -aunque, en un principio, no está considerado activista como tal- que reforzó su presencia como primer accionista de Prisa. Amber Capital fue el máximo artífice de la sustitución de Juan Luis Cebrián en la presidencia del grupo Prisa, cargo que ahora ocupa Manuel Polanco.

Influencia en el M&A

Según el estudio de Lazard, la mayoría de las campañas de los activistas se centran en fusiones y adquisiciones -M&A, por sus siglas en inglés- y en la venta de la empresa. O bien presionan para acometer una operación por una revisión de la estrategia de la compañía -BHP, DowDuPont, GE, Honeywell y Nestlé-, o desafían acuerdos ya anunciados -Clariant, EQT y SandRidge-, donde pueden presionar para una mejora de la oferta.

En cuanto a las perspectivas de las operaciones de M&A en España, el apetito de la banca tradicional y los fondos de deuda por seguir financiando operaciones y estrategias empresariales, la elevada liquidez disponible por los fondos de private equity nacionales e internacionales y el entorno de bajos tipos de interés impulsarán el mercado de fusiones y adquisiciones en España, según el informe Perspectivas de M&A en España en 2019. Crecimiento vía adquisiciones elaborado por la firma de servicios profesionales KPMG y CEOE.

Ante estas perspectivas Jorge Riopérez, socio responsable de Corporate Finance de KPMG en España y de M&A en la región de EMEA asegura que “somos optimistas acerca de la actividad de las fusiones y adquisiciones en Europa en 2019 a pesar de la incertidumbre por la inestabilidad geopolítica y la ralentización económica. Factores positivos como la disponibilidad de capital por parte de los fondos de private equity, unos tipos de interés en mínimos históricos y la solidez del mercado de M&A contribuirán a impulsar la actividad en Europa y en España”. Aunque los sectores más activos por inversión en 2018 fueron el industrial, inmobiliario y energía, la encuesta de KPMG prevé que la actividad este año esté más equilibrada.