Las grandes fortunas redoblan su apuesta por el Capital Privado

Los expertos consultados apuntan a la falta de activos que ofrezcan rentabilidades altas como el principal motivo por el que los empresarios españoles se están lanzando a invertir en este tipo de activos, que se ha convertido en el rey de los alternativos

25 feb 2020 / 09:41 H.

La historia de buena parte de las grandes fortunas españolas está vinculada con pequeños negocios familiares no cotizados que se convirtieron en reconocidas compañías a nivel mundial. Desde una multinacional textil que nació a manos de una pareja que cosía batas de guata a mano (Inditex) a uno de los grandes líderes de la distribución nacional cuyo origen se remonta a unas tiendas de ultramarinos (Mercadona), pasando por el éxito de una farmacéutica familiar que creaba medicamentos tan conocidos como el Frenadol (Laboratorios Abelló). Por eso, no es de extrañar que cada vez más fortunas españolas estén incrementando su apuesta por el capital riesgo, un negocio basado en la toma de participaciones temporales en compañías no cotizadas con el objetivo de dotarlas de financiación y profesionalización para que puedan crecer. Esto, además, está también muy relacionado con la falta de activos líquidos que den buenas rentabilidades, lo que está impulsando un viraje de la inversión de estas grandes fortunas hacia esta industria.

Según el informe de la consultora Preqin, seis de cada diez family offices de todo el mundo han invertido de forma directa en compañías funcionando como un fondo de capital riesgo al uso o bien a través de otros gestores de estos vehículos. Las perspectivas de los expertos apuntan a que esta tendencia seguirá al alza en los próximos años. En España existen grandes de estos ejemplos como Torreal -el brazo de inversión de la familia Abelló-, Artá Capital -el fondo en el que participa la familia March-, Omega Capital -el holding de inversión de las Koplowitz- o Atitlán -la firma de inversión de Roberto Centeno-, que llevan años apostando por este negocio. Sin embargo, en los últimos meses el mercado español del capital privado ha abierto sus brazos a nuevos jugadores que amasan grandes fortunas como los Cosentino -propietarios de la multinacional del mismo nombre-, los Carulla Font -dueños de Gallina Blanca o Avecrem-, Lorenzo Fluxá -dueño de Camper y del 30% de la hotelera Iberostar- o Rafa Nadal -que recientemente se ha unido a Mabel Capital, la firma de inversión de Abel Matutes y Manuel Campos-, que se suman también a un gran número de nombres cuasi desconocidos con patrimonios más modestos que se han colado en el sector de la mano de la banca privada.

En palabras de Javier Muguiro, managing partner de MdF Family Partners, “la realidad es que los activos de private equity rentan más del doble que los activos financieros o mobiliarios. De media, el capital riesgo renta el 8,5%, el inmobiliario el 3,5% y el financiero el 2,5%”. Maite Lacasa, también managing partner de MdF Family Partners, continúa explicando que “es cierto que estamos viendo más interés para invertir en el sector del capital privado por parte de todas las familias en general y creo que la principal razón es la falta de otras alternativas que les den esta rentabilidad. En renta fija no pueden invertir nada, en inmobiliario está todo carísimo, en renta variable también, etc. Sin embargo, hay otra razón también, el empuje de la banca privada hacia este producto”. En este sentido, es importante el papel que han jugado este tipo de entidad en los últimos tiempos facilitando a sus clientes el acceso a vehículos especializados -en capital privado puro, renovables, residencias de estudiantes o startups, entre otros-, ya sea propios o de terceros, reduciendo a unos 500.000 euros el ticket de entrada a estas inversiones frente a los cinco millones habituales en un fondo de capital privado al uso.

No obstante, todos los expertos consultados por elEconomista Capital Privado son cautos y explican que no todo el mundo ni puede ni está preparado para invertir en el sector, especialmente en inversiones o coinversiones directas, ya que la estrategia siempre tiene que estar muy marcada por el nivel de patrimonio y la cantidad de recursos que se le pueden dedicar. Así, Ricardo Miró-Quesada, managing director y chief investment officer de Private Equity de Arcano, explica que “muchas de estas grandes fortunas han hecho su dinero invirtiendo en compañías no cotizadas. Por ello, se sienten cómodos invirtiendo en private equity y creen que es una buena forma de seguir haciendo crecer su patrimonio. Sin embargo, en las estrategias de inversión directa -como, por ejemplo, el caso de Torreal-, hay que tener muy presente que la forma de originar operaciones y de ejecutarlas es clave, por lo que es fundamental haber desarrollado un equipo capaz de realizarlo y para ello necesitas también una escala en cuanto a tamaño del patrimonio. A su favor juega en este tipo de inversiones que aportan a los empresarios profesionalización y un socio más largoplacista -en general- que un fondo de capital privado al uso.

La diversificación, clave

Respecto al tipo de inversión deseada, todos los expertos consultados explican que varía mucho de un perfil a otro. Algunos quieren invertir de forma directa en operaciones, otros a través de gestoras de capital privado, otros quieren coinvertir en una operación determinada porque les atrae un proyecto empresarial concreto, otros quieren realizar inversiones relacionadas con el sector tecnológico y otros con el de las energías renovables o la sostenibilidad. Según Miguel Zurita, presidente de Ascri y managing partner de Altamar, buena parte de las inversiones de estos grandes patrimonios son en el segmento del private equity puro. “Vemos que están empezando por él y conforme se vaya ganando experiencia y confianza probablemente se vaya complementando con otros”, explica. Las cifras le avalan: el 70% de family offices mundiales invierten en el segmento de growth -estrategia que invierte en compañías con un fuerte potencial de crecimiento-, el 57% en venture capital -capital semilla, las startups en todas sus variedades- y el 50% en buyouts -compras-, según el último estudio UBS/Campdem Global Family Office Report. “El capital privado tiene un valor adicional: es una ventana de inversión a los sectores más dinámicos de la economía global”, añade Zurita. Pese a la variedad de estrategia, el presidente de Ascri apunta a que en general prefieren la inversión como LP -inversores de las gestoras de capital privado-. “Esto les ofrece rentabilidades más grandes sin demasiada complejidad. Además, invirtiendo en directo se asume mucho más riesgo, aunque solo sea por la mayor concentración en la cartera de menos activos”, argumenta Zurita.

Al hilo de esto, los expertos señalan la importancia de que estas grandes fortunas cuenten con una cartera diversificada y así evitar errores que se cometieron en anteriores crisis económicas. “Si viene una familia y nos dice que quiere invertir en capital riesgo, nos sentamos con ellos, hacemos una hoja de ruta mirando su patrimonio. Hablamos de lo que tienen, para qué y para quién lo tienen, cuál es su objetivo -stay rich, get richer o enjoy-. No es que nos digan que quieran hacer private equity sin más y les pongamos en marcha un vehículo. Nosotros entendemos que es un activo ilíquido, a largo plazo, que tiene sus riesgos y no todo el mundo debería hacerlo. Hay gente invirtiendo en private equity que probablemente no entienda el riesgo del activo. Es muy importante saber si te puedes permitir ese riesgo de iliquidez y después diversifiques por añadas, por gestores, por geografías, por estrategias, etc. Si, por ejemplo, van a invertir 20 millones en capital privado es muy importante que no lo hagan de golpe, sino que lo hagan durante los siguientes seis años con la idea de que recurrentemente inviertan todos los años en esta industria y no hagan market timing -estrategia que se basa en entrar y salir del mercado en función de cómo evolucione éste-. Nosotros decidimos estrategias cada año en función de la familia y de cómo vemos el mercado. Hay años que es mejor crédito, otros Asia, otros secundarios, otros buyout, otros growth, etc.”, continúa Maite Lacasa.

“Al final, el cálculo sobre cuál es la exposición que se debe tener en una cartera al capital riesgo es más complicado que un simple porcentaje. Nosotros lo calculamos entorno a muchas variables. Nosotros diseñamos un programa a cinco años donde vamos poniendo dinero cada año, pero también hay que poner disciplina. No hay que dejar de invertir por las crisis. Todos los años cambiamos el estilo de las inversiones en función del ciclo y de las oportunidades que vemos”, completa Javier Muguiro.

Criterios de selección

En cuanto a los riesgos, Lacasa explica a esta publicación que “el principal problema es no ser consciente de la iliquidez de este tipo de productos, pero también puede ser un gran problema no diversificar lo suficiente. También hay que fijarse si son muy caros: hay que sumar la comisión de gestión, la de éxito, la de colocación, la de suscripción, etc. Creo que, en algún caso, los fondos a los que acceden las familias son muy caros. A su vez, es muy difícil acceder a los mejores fondos”.

Uno de los parámetros que más se tienen en cuenta a la hora de seleccionar dónde destinar estas grandes cantidades de capital es el éxito -track record- que ha tenido la gestora en sus anteriores inversiones. Sin embargo, los expertos apuntan a que hay un mundo más allá de estas cifras y que es importante evaluar desde los incentivos del equipo directivo hasta el tamaño del fondo. Por ejemplo, si cada vez se levanta un vehículo de inversión más grande, el gestor cada vez estará menos interesado en conseguir retornos en la comisión de éxito. “En el caso del track record, hay que mirar detenidamente si lo han conseguido personas que siguen todavía en la gestora o no. Pasamos mucho tiempo analizando factores cuantitativos, pero también cualitativos: cómo se relacionan entre ellos, cómo interaccionan, cómo se toman las decisiones, etc. En las inversiones en primario hacemos mucho análisis de la gestora, mientras que para secundarios hacemos mucho análisis fundamental de la compañía y de la industria”, explica el directivo de Arcano.