Los bancos salen del capital de las autopistas
de peaje de españa

Los fondos de inversión y de pensiones ganan peso en el accionariado de las vías de pago españolas. Unicaja culmina la huida con la venta de sus participaciones en Ausol y Guadalcesa

25 jun 2019 / 09:32 H.

La banca abandona el capital de las autopistas de peaje de España. Las entidades financieras han protagonizado una progresiva huida de estos activos en los últimos años con el objetivo de obtener recursos para fortalecer su balance. Unicaja ha sido la última en salir. El banco malagueño se ha desprendido este mes de las participaciones minoritarias que aún ostentaba en Ausol y Guadalcesa, dos concesionarias que gestionan varias vías de pago en Málaga. Estas ventas completan las ejecutadas por Caixabank, Bankia, Kutxabank y Abanca, entre otras. En la mayoría de los casos, han dado el relevo a fondos de inversión y de pensiones internacionales. Además de las desinversiones, algunos bancos también han salido forzados por la resolución de los contratos de las autopistas quebradas, cuyo control ha pasado a manos del Estado.

Meridiam es el último fondo que irrumpe en el negocio de las autopistas de pago en España. El fondo galo, que ya participaba con el 50 por ciento en la A66 Zamora-Benavente, bajo la fórmula de peaje en sombra, ha acordado este mes de junio la compra a Ferrovial y Unicaja del 85 por ciento de Ausol, la concesionaria que gestiona dos autopistas entre Málaga, Estepona y Guadiaro, con una longitud de 105,2 kilómetros. La firma que dirige en España Sergio Rodríguez pagará 584,6 millones de euros, en una de las operaciones más relevantes de los últimos años en el mercado español.

La de Ausol podría no ser la última adquisición de Meridiam en España este año, puesto que también tiene en su punto de mira Guadalcesa, la sociedad controlada por Sacyr que explota la AP-46 Málaga-Alto de las Pedrizas. La constructora ha contratado a Rubicon para pilotar la desinversión, que será total o parcial en función de las ofertas recibidas. El cien por cien de la autopista está valorado en el entorno de los 200 millones de euros y ya hay varios fondos de infraestructuras y de pensiones interesados. De acuerdo con los expertos consultados de una firma internacional, el apetito por los activos ‘brownfield’ -en operación- es muy elevado en estos momentos por los bajos tipos de interés y las oportunidades son escasas, por lo que las valoraciones están al alza”. La operación tendría un sentido estratégico para el fondo francés, toda vez que esta carretera, cuando se construyan los dos nuevos enlaces, conectará con las de Ausol.

Antes de proceder a la venta de Guadalcesa, Sacyr ha ampliado su participación hasta el cien por cien. Lo ha hecho con la compra a Unicaja este mes de junio del 15 por ciento que conservaba la entidad que preside Manuel Azuaga. Antes, en marzo pasado, la constructora se hizo con el otro 15 por ciento que tenía la entidad malagueña. Y hace dos años hizo lo propio con el 30 por ciento de Abanca, otro de los bancos que ha ido abandonando el capital de las concesionarias españolas. Unicaja, por tanto, ha liquidado todas sus posiciones en autopistas de peaje. En 2016 también se deshizo de su participación en Ausur (AP-7 Alicante-Cartagena), de cuyo capital igualmente salieron Cajamar y BMN y ahora permanecen Pralesa y Grupo Fuertes.

Las tres grandes cambian de manos

Los movimientos en el capital de las autopistas españolas se han sucedido en los últimos años. No en vano, las tres principales concesionarias -Abertis, Globalvia e Itínere- han experimentado cambios completos en su accionariado. El pasado mes de febrero, Sacyr cerró la venta del 17,5 por ciento de Itínere, gestora de varias carreteras en el norte de España, al americano Corsair y el holandés APG, con lo que estos fondos alcanzaron el 60 por ciento. Unos meses antes, en octubre de 2018, Globalvia selló la adquisición del 40 por ciento a Kutxabank y Abanca. La entidad gallega también vendió el pasado verano el 20,25 por ciento de Acega (AP-53 Santiago-Alto de Santo Domingo) a la firma que preside Juan Béjar, que alcanzó así el 81,64 por ciento -el resto es propiedad de Itínere-.

A finales del pasado ejercicio, Atlantia (50 por ciento más una acción), ACS (30 por ciento) y Hochtief (20 por ciento menos un título) culminaron la toma de control de Abertis tras casi dos años inmersa en un proceso de opas -ofertas públicas de adquisición-. En virtud de esta operación, Criteria, el brazo industrial de La Caixa y propietario de Caixabank, dejó de ser el primer accionista de la concesionaria de origen catalán, en la que sumaba antes de esta operación el 18,4 por ciento de las acciones.

Mientras, en 2016, FCC y Bankia traspasaron el cien por cien de Globalvia a tres fondos de pensiones internacionales: OPTrust -originario de Canadá-, USS (Reino Unido) y PGGM (Holanda).

Salida forzosa en las radiales

La red de autopistas de peaje española contabilizaba 3.174 kilómetros al cierre de 2018. Con las últimas operaciones, los fondos internacionales controlan ya el 21,8 por ciento del total (691,5 kilómetros), un porcentaje que crecerá sensiblemente en los próximos meses como consecuencia, de un lado, de la finalización de la concesión de Aumar -propiedad de Abertis- y, por otro, de posibles nuevas desinversiones de grupos españoles como Sacyr. Si se tienen en cuenta únicamente las vías que están gestionadas por empresas privadas, el protagonismo de los fondos crece hasta el 26,2 por ciento; es decir, más de uno de cada cuatro kilómetros. También cuentan con presencia minoritaria en algunas carreteras de pago, como es el caso de Túnels del Cadí, en la que Ardian está a punto de transferir el 49 por ciento a Predica (Crédit Agricole).

Además de las desinversiones acometidas en los últimos años, los bancos también han cerrado sus posiciones en el capital de las autopistas por la quiebra de nueve de ellas que desde el pasado verano han sido rescatadas por el Estado. Así, Bankia ‘perdió’ el 10 por ciento que tenía en Autopista Madrid Sur (R-4 Madrid-Ocaña), el 20 por ciento de Accesos de Madrid (R-3 Madrid-Arganda del Rey y R-5 Madrid-Navalcarnero) y el 5 por ciento de Henarsa (R-2 Madrid-Guadalajara); Kutxabank el 5 por ciento de Autopista Madrid Levante (AP-36 Ocaña-La Roda); y Unicaja, Sabadell y Cajamar el 4,5 por ciento cada uno en Aucosta (AP-7 Cartagena-Vera). El Gobierno ha aprobado un convenio para gestionarlas durante cuatro años, por lo que presumiblemente no volverán a manos privadas próximamente.