Los fondos ganan peso como alternativa al MAB

La compra de participaciones minoritarias ofrece a las compañías la posibilidad de encontrar financiación a la vez que un socio que les ayude a profesionalizar el negocio, mientras que las gestoras de capital privado quedan mejor preparados en un ciclo bajista

29 oct 2019 / 09:08 H.

Cada vez es más frecuente ver cómo las pequeñas y medianas empresas españolas deciden dar un paso más allá y buscan alternativas para romper su tradicional dependencia de la financiación bancaria. Estas nuevas posibilidades se materializan a través de diferentes herramientas de financiación: desde las salidas a mercados bursátiles como el MAB o el Marf, hasta nuevos fondos especializados que ofrecen soluciones híbridas que mezclan deuda con capital. Según el informe Perspectivas de M&A en España de 2019 elaborado por la firma de servicios profesionales KPMG, el 19 por ciento de los directivos españoles confía en financiar sus adquisiciones de este año a través de esta financiación alternativa, frente al 9 por ciento registrado en 2018. Y todos los expertos coinciden que esta tendencia va a seguir al alza.

En este contexto, está ganando peso en el país una fórmula de inversión menos empleada años atrás: los vehículos de capital privado especializados en minorías. Artá -el fondo de la familia March- y Torreal -el brazo inversor de la familia Abelló- eran hasta hace unos años de los pocos nacionales que se animaban a realizar este tipo de inversiones. Así, han participado en compañías como Pepe Jeans, Mecalux, Cvne o Laureate. No obstante, ambas gestoras ya no limitan exclusivamente sus inversiones a toma de minorías y también realizan, desde hace unos años, operaciones en mayoría.

Frente a esto y con el aumento de la competencia en todos los segmentos del capital privado en España, cada vez es más frecuente ver cómo inversores menos tradicionales se lanzan a hacer minorías, algo frecuente en otros mercados más maduros como Estados Unidos (ver gráfico). Según Ignacio de Garnica, socio responsable del sector de Private Equity en PwC España, “la principal novedad es la aparición de fondos estructurados enfocados en invertir en minorías, tanto en equity como en deuda, con un equipo plenamente dedicado que permite atacar un segmento del mercado español que no era objeto de las inversiones en mayoría”.

Este ha sido el caso de Portobello Capital, que se encuentra en plena captación de recursos -fundraising- para el que se convertirá en su primer fondo especializado en partnerships estructurados. Su objetivo es lograr levantar 300 millones de euros entre este año y el que viene. La principal razón a la que alude esta gestora española para animarse a lanzar esta iniciativa se basa en que el 30 por ciento de las oportunidades de inversión que han recibido en los últimos meses -sin buscarlas- era para realizar este tipo de operaciones, lo que les augura un buen pipeline de transacciones que realizar una vez que tengan en marcha este vehículo.

En palabras de Carlos Dolz, socio de Portobello Capital, "nuestro nuevo fondo es una buena alternativa para algunas compañías que buscan un socio para dar un salto cualitativo: ya sea para obtener financiación para internacionalizar el negocio, para dar una vuelta operativa a un negocio rentable o bien para dar un primer paso a una posible sucesión familiar en los años sucesivos".

Los expertos del mercado consultados destacan que lo principal de estas inversiones es el papel del fondo como un compañero de viaje: más que un control intenso, aconseja sobre el mejor funcionamiento y las mejores palancas de crecimiento a futuro para la compañía. Para el socio de PwC, "a la hora de buscar un inversor, la pregunta que deben hacerse los directivos o accionistas es si buscan un socio o un acreedor. Si es lo primero, los fondos de capital privado invirtiendo en minoría son una muy buena opción ya que -además de la financiación- también aportan la profesionalización y la optimización en la gestión; la definición de un plan de creación de valor y la estrategia; así como su experiencia previa en la gestión de muchas empresas. Todo ello, sin perder el control de la compañía y participando en los retornos futuros de la misma".

Otro responsable de una gestora internacional cuyo nombre no ha querido que sea revelado explica a elEconomista Capital Privado que “en muchos casos, los empresarios sólo necesitan un socio que les anime a realizar adquisiciones. Es más, en algunas ocasiones nos ha ocurrido que una de nuestras participadas quería comprar a la competencia, pero estas compañías se negaban por considerar que vendían el fruto de su trabajo a sus rivales, algo que ha cambiado cuando nos hemos acercado nosotros a negociar y saben que ese rival cuenta con nuestro respaldo”. Además, de cara a una posible desaceleración de la economía en los próximos años, otro experto consultado explica que “este tipo de inversión puede resultar mejor que una mayoría porque vas acompañado del fundador de la compañía, que lleva años conociendo y desarrollando el negocio, y encima suelen implicar un menor apalancamiento, por lo que estás mejor preparado si finalmente llega un ciclo bajista”.

Además de Portobello, otro de los grandes conocedores de este segmento es Aurica Capital -el fondo de capital privado del Sabadell-, que lleva desde hace años apostando por este tipo de operaciones. Así, está presente en compañías como Flex, Larrumba o Delta Tecnic, entre otras. Su ticket de inversión es para compañías menores que a las que se dirige Portobello, por lo que el mid-market español queda cubierto casi en su totalidad por estas dos gestoras. A nivel internacional, hay una serie de grandes fondos (Ardian, Eurazeo o Tikehau) que también apuestan por las inversiones en minoría, aunque no siempre con vehículos especializados o con una implicación menor en el día a día de la compañía en cuestión.

El conflicto de la salida

En cualquier caso, uno de los principales problemas que se encuentran en este tipo de transacciones aparece en el momento de la salida, ya que en algunas ocasiones el fondo se queda “atascado” en la compañía porque no encuentra compradores para una participación minoritaria, porque el derecho a veto del dueño dificulta la operación o porque el propio fundador no cuenta con los recursos para comprar la participación de su socio al precio que pide.

Es más, en los últimos años el mercado español ha sido testigo de largos procesos de desinversión por no encontrar un candidato que encajara con los deseos de los dueños: desde Advent en Maxam a Criteria en Saba. De ahí la importancia de lograr un buen pacto de accionistas cuando se firme la operación. “La necesidad de pactar es clave, alinear los objetivos es fundamental”, explica un experto.