Los fondos piden entrar en el diseño
de infraestructuras

Los máximos responsables de cuatro de los fondos de infraestructuras más activos
en España, Meridiam, DIF, EQT y Mirova, reclaman a las Administraciones participar
en la implementación de los planes de inversión

26 nov 2019 / 08:09 H.

Los fondos de infraestructuras internacionales advierten de la carestía de proyectos en España en los que invertir y reclaman a las Administraciones Públicas un mayor diálogo para participar en el diseño de la estructura de las iniciativas. Los máximos responsables de varias de las firmas de inversión que más activas se han mostrado en los últimos años en el mercado nacional -Meridiam, DIF, EQT y Mirova- coinciden en que existe un elevado apetito por el mercado español y ratifican su compromiso de permanencia, pero alertan de que sus mandatos son globales, lo que implica que compitan con el resto del mundo para atraer inversiones. En este sentido, demandan al Gobierno rentabilidades adecuadas, predictibilidad a largo plazo y seguridad jurídica. Asimismo, admiten una ampliación de sus objetivos de inversión, con intereses en las nuevas oportunidades que traen consigo la movilidad y la transición energética, más allá de las infraestructuras tradicionales.

Sergio Rodríguez, director de Meridiam para España y Portugal, subraya que “hay muchísimo dinero disponible y ganas de invertir tanto por parte de inversores e institucionales, y además los bancos tienen ganas de prestar”. El problema en España, a su juicio, es que “faltan proyectos”. De hecho, más aún, “a día de hoy falta una identificación de las necesidades de los proyectos que se quieren renovar”. Para el máximo responsable en la Península Ibérica del fondo galo, “cualquier proyecto que sea realmente necesario es viable porque se podrá estructurar de una forma adecuada para poder implementarlo”. A este respecto, aboga por un mayor diálogo. “A nivel estatal -explica- se habla con los industriales y creo que habría que hablar con todos los actores”, de manera que “una vez que se definen qué proyectos son necesarios se escuche a los inversores extranjeros, a los bancos, a los inversores institucionales y a los constructores para que demos las buenas ideas de cómo estructurarlos”.

Rodríguez, que participó en la X edición del Congreso Anual Sobre Inversión y Financiación en el sector de las Infraestructuras, celebrado recientemente en Madrid, insta al Gobierno a “definir qué proyecto es bueno”, porque fondos como Meridiam concentran sus inversiones en aquellos que “son necesarios para la población y tienen una utilidad” porque, de lo contrario, “pueden tener una serie de complicaciones después”. Y “una vez que el Gobierno llega al convencimiento de que hay que hacer esos proyectos, buscar con todos los actores la mejor forma de hacerlos”, sostiene.

Fernando Moreno, socio de DIF en España, defiende, en la misma línea, que “hay identificados bastantes proyectos y la necesidad de los mismos”. Ahora bien, ahonda en una cuestión capital para los inversores internacionales: la estabilidad política. “El sistema que tenemos, por el que los mandatos políticos duran cuatro años como máximo, afecta al inversor”, por lo que considera que “como activos a largo plazo deberían planearse conjuntamente y tener una visión mucho más largoplacista”. “Hoy un gobierno apoya un sector y cuando ya están los proyectos encima de la mesa ese gobierno se está yendo”, lamenta. El responsable del fondo holandés se alinea así con las múltiples voces que reclaman a los distintos grupos parlamentarios la firma de un Pacto de Estado para las infraestructuras. Asís Echániz, managing director de EQT Partners, también reclama a las autoridades españolas “predictibilidad” y que no haya “arbitrariedad” en determinadas cuestiones para que los inversores sigan apostando por España. Asimismo, hace hincapié en que el hecho de que “España siga teniendo una situación económica positiva será influyente para que EQT siga canalizando capital en el país”.

Los dirigentes de los fondos coinciden en que la falta de estabilidad política “puede impactar en las decisiones de inversión al poner en comparativa con otras geografías”, explica Echániz. Al fin y al cabo, en el caso de la firma sueca, “estamos invirtiendo un fondo de 9.000 millones de euros y es un mandato global”, en el que “España y Portugal son geografías target, pero no son las únicas”. “Cuando tenemos que proponer inversiones competimos con muchos otros países que también ofrecen oportunidades atractivas”, afirma. En este sentido, Sergio Rodríguez incide en que los fondos “estamos compitiendo con otros mercados e invertir en España, en Portugal, en Francia o en Alemania, al final es una inversión, por lo que si tienes unas rentabilidades, un riesgo y una seguridad jurídica mejor en otro país que en España obviamente mirarás a otro lugar”.

Ramón Parra, director de Inversión de Mirova (Natixis), tiene una “percepción del mercado español muy positiva” desde el punto de vista de los riesgos o la rentabilidad. “No hay nada que echemos de menos en comparación con otros países europeos”, asegura. Para abordar la escasez de oportunidades de inversión, señala, “también deberíamos hacer un ejercicio por pensar cuáles son los futuros proyectos de inversión porque en el negocio de las infraestructuras, con los avances que hay, tenemos que entender que el proyecto clásico de concesión tiene que cambiar”. “Tiene que haber nuevos proyectos enfocados a movilidad, a cambios energéticos, etc.”, remarca. Y, en este reto, los fondos “tenemos que hacer un esfuerzo por nuestro lado y con la administración intentar desarrollar otro modelo”, defiende el responsable de la firma gala.

Moreno admite que DIF “está, cada vez más, ampliando la definición de lo que es infraestructura”. Señala, no obstante, que en España aún “hacen falta muchas infraestructuras tradicionales” y aborda, en este punto, las carencias que existen en el ámbito del agua, por lo que la Comisión Europea ya está imponiendo sanciones millonarias. No obstante, “poco a poco estamos ampliando nuestra visión y viendo diferentes tipos de activos”, apostilla. Hace referencia al vehículo eléctrico y las necesidades en torno a los puntos de recarga que habrá en los próximos años. Incide en que “cada fondo tiene un mandato” y “el mercado tiene que ser el que se va adecuando”. Así, “estamos todos intentando tener una idea de qué va a pasar en el futuro”. Rodríguez comparte la apuesta por la movilidad y la transición energética, dos conceptos íntimamente “ligados”. “En los países desarrollados estamos cambiando la forma de hacer esa movilidad haciendo que sea más limpia”, pero insiste en ese “diálogo con la parte pública para ver cómo les podemos ayudar”, algo que “en otros países es más fácil de establecer” que en España.

Parra defiende que los fondos “tenemos que pensar el tipo de proyecto, en el modelo concesional, cuál va a ser en el medio y largo para no seguir insistiendo en construir infraestructuras tradicionales si a nivel político no ven la necesidad”. “Debemos ver qué otras inversiones encajan en el perfil de riesgo que estamos buscando, qué otro tipo de infraestructuras nos pueden servir”, para invertir. Menciona áreas vinculadas a la fibra de datos, la electricidad o la energía para “darles una vuelta e intentar desarrollar más ese mercado porque a lo mejor el otro ya no da para más en España”.

La generación de nuevos proyectos, ya sean los tradicionales o más innovadores, se presenta como el gran reto para que los fondos internacionales sigan apostando por el mercado español. “En 2010 prácticamente no había ningún inversor extranjero en España”, recuerda Rodríguez, que alerta de que “si vamos a ir a una situación en la que no hay proyectos posiblemente muchos de los inversores, no quiero decir todos, pero la gran mayoría, puede salir por esta carestía”. A pesar de esta advertencia, los responsables de los cuatro fondos aseguran su permanencia. En el caso de Meridiam, cuya filosofía de inversión es a largo plazo, este mismo año ha acometido la compra de la autopista que une Málaga y Estepona. Desde EQT, Echániz afirma que “vinimos para quedarnos y seguiremos comprometidos” porque “mi percepción es que con cierta creatividad seremos capaces de continuar invirtiendo”. Moreno asegura que “España es uno de los países en los que vamos a permanecer”, toda vez que “somos inversores a largo plazo en todos los sentidos”. Bajo esta premisa, apunta que “este mercado es bastante cíclico”, de forma que “ha habido épocas, no solo en España, en que de repente está seco el pipeline y entonces inviertes en otro lado, pero no quiere decir que en los próximos años no pueda haber oportunidades”.