Los inversores de banca privada se abren paso
en el capital riesgo

Las entidades están aumentando la apuesta por esta estrategia, desde vehículos propios gestionados por terceros a inversiones indirectas

30 jul 2019 / 10:21 H.

La situación actual de los mercados financieros ha provocado que cada vez más inversores se animen a entrar en la industria del capital privado, anteriormente limitada a los grandes patrimonios, a inversores más cualificados y con menos aversión al riesgo. Sin embargo, la maduración de este negocio en España y la democratización por parte de las entidades financieras ha hecho que cada vez más clientes de banca privada se animen a incluir este tipo de activo en sus carteras. Todos los expertos consultados apuntan a que esta tendencia va a aumentar exponencialmente y que en los próximos meses vamos a ver el lanzamiento de nuevos vehículos creados especialmente para este tipo de inversores.

En palabras de Jorge Locavo, director general de Estrategia Corporativa de A&G, “se está viendo un aumento de la inversión en capital privado, no sólo por la volatilidad de los mercados sino porque este tipo de inversiones ofrece unas perspectivas de rentabilidad y riesgo interesantes a través de la participación en empresas no cotizadas. Hasta hace unos años, el capital privado no era tan accesible por las inversiones mínimas requeridas y su limitada liquidez”. José María Gil-Robles, socio responsable del área de Mercantil de DLA Piper, continúa explicando que “en el despacho, estamos recibiendo un gran número de llamadas buscando asesoramiento sobre cómo desarrollar alternativas que generen la rentabilidad que no están consiguiendo los activos cotizados”. “A menos que haya un cambio en la política monetaria, tengo la sensación de que esta tendencia va a aumentar de manera creciente”, argumenta Gil-Robles.

En este sentido, casi todas las entidades financieras españolas están entrando con fuerza en este negocio, ya sea a través de vehículos propios o mediante terceros. El principal requisito: tener 500.000 euros para invertir. Uno de los casos más avanzados en esta línea es Bankinter, que ya ha puesto en marcha diferentes fondos con tres estrategias distintas: renovables, residencias de estudiantes y startups. Respecto al primero, el banco controlado por María Dolores Dancausa ya ha lanzado tres programas de Helia Renovables, que buscan oportunidades en el negocio regulado y que ya han conseguido comprometer recursos por valor de 500 millones de euros en los dos primeros vehículos -a la espera del tercero, que actualmente están desarrollando-. Los tres están gestionados por Plenium Partners, firma conocida en España por ser el socio energético de FCC.

El fondo de residencias de estudiantes, VStudent Aulis, fue lanzado el pasado año al detectar el interés creciente de los inversores por este tipo de activos -en los últimos meses, se han cerrado varias operaciones con CBRE Global Investors, The Student Global, WP Carey, Temprano Capital y Urbania como protagonistas-. Este vehículo también está gestionado por Plenium, pero la parte operacional recae en Valeo. En último lugar, la entidad lanzó hace escasas semanas su nuevo proyecto: MVB Fund, un vehículo que busca startups tecnológicas de Silicon Valley con alto potencial de crecimiento.

Nuevos equipos

Otro caso curioso es el de Bankia, uno de los últimos bancos españoles en subirse a esta ola. Esta entidad está poniendo en marcha un equipo concreto dedicado a la selección de activos alternativos, especialmente de capital privado y de inmobiliario, donde también han visto mucho apetito inversor. A diferencia de Bankinter, las inversiones de Bankia no se realizan en vehículos propios, sino de terceros. Según César Martínez, director de Asesoramiento y Análisis de Producto de Bankia Banca Privada, “para el segundo semestre del año estamos centrando nuestros esfuerzos en diversos productos dentro de la oferta existente; desde fondos de fondos globales de medianas compañías a otros más locales y de menores capitalizaciones, así como en algún producto de inversión directa con un ratio diferencial de rentabilidad/riesgo”.

Un caso similar es el del Santander, que también cuenta con equipos especializados en esta materia. Desde la entidad presidida por Ana Botín explican que seleccionan “productos de entre las mejores firmas especializadas a nivel internacional para las distintas estructuras de carteras. Private equity, inmobiliario, infraestructuras, energías renovables, direct lending, y otros. Aquí, con carácter general, y sin perjuicio de otras alternativas más especializados para clientes de muy alto patrimonio, centramos nuestra oferta en programas de fondo de fondos, de estrategia buyouts que combinan inversiones en mercados primarios, secundarios y co-invesiones directas, con focus geográfico global, preferentemente en Europa y USA. Este tipo de inversiones están recomendadas a clientes que no requieran liquidez en el corto plazo y que tengan un horizonte temporal de inversión superior a los ocho años”. Cabe recordar que hace ya más de una década la entidad cántabra puso en marcha Santander Private Equity, uno de los primeros fondos de fondos en España, iniciativa que cerró años más tarde.

También el BBVA lleva años apostando por este negocio. En 2006 lanzó BBVA Capital Privado -el primer y único fondo de capital riesgo presente en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB)- , que ha participado como inversor de numerosos vehículos de gestoras españolas como MCH, ProA Capital o Miura. A nivel internacional, también participó en el capital de CVC, Apax o Carlyle, entre otras. Hace tres años, lanzó BBVA Capital Privado 2016, otro fondo de fondos. BBVA no quiso hacer comentarios sobre el estado de estos programas.

Cuidar los riesgos

En cualquier caso, los expertos también señalan la importancia de ver cómo evolucionan estos productos específicos para clientes de banca privada porque, en la mayoría de los casos, no tienen experiencia en este tipo de inversión. Según Marta Montalbán, directora legal de Mercado de Capitales del área de Mercantil de DLA Piper, "antes se exigía un ticket más alto para poder entrar en este tipo de inversores, ahora el mínimo son 100.000 euros y la obligación de que firme ser consciente de los riesgos, antes estaba reservado a institucionales, ahora se está popularizando". "El capital riesgo se está convirtiendo en una commodity, pero los inversores tienen que ser conscientes de que el producto tiene sus limitaciones", añade Ricardo Plasencia, socio de Mercantil de DLA Piper.

En este sentido, los abogados de este despacho explican que estos productos conllevan sus riesgos, no sólo para los clientes de banca privada, sino también a la hora de realizar las inversiones. "Uno de los aspectos clave que es importante definir es cómo se va a garantizar que cumplen con las inversiones. A diferencia de otros productos, en el capital riesgo se realizan compromisos, es decir, que los inversores van desembolsando el dinero poco a poco en función de las inversiones. Es fundamental que haya mecanismos de ajuste y de recompra. Si hay pocos inversores, no habrá problema, el tema es si hay un cambio de ciclo y hay muchos inversores que no pueden hacer frente a los compromisos", explica Montalbán.

Una de las soluciones que da este despacho es "hacer una previsión de desembolso con más antelación a la habitual", explica Plasencia. "Si lo normal es hacer un capital call con 15 días, se podría hacer con un par de meses de antelación o tener líneas de crédito preparadas", añade el socio de DLA Piper. "Lo que es fundamental es educar al inversor y que sea conscientes de que no pueden esperar ventanas de liquidez como con otros productos", argumentan.

Por tipo de activos, Gil-Robles apunta que los nuevos productos que se creen para estos clientes de banca privada serán cosas sencillas de vender. "Residencias de ancianos o estudiantes, renovables, mid-market, tecnología, etc. Además, con el tiempo también llegará lo mismo que en Estados Unidos, donde las grandes gestoras tipo Blackrock o KKR ya cuentan con vehículos específicos para que inviertan clientes con tickets más pequeños", concluye el socio responsable de Mercantil de DLA Piper.