MCH engorda brasmar con más capturas de marisco congelado

El fondo tiene un plan estratégico para su participada portuguesa basada en la internacionalización del negocio, especialmente mediante adquisiciones, y en la diversificación de clientes

24 sep 2019 / 09:31 H.

El marisco congelado da apetito. No sólo en las terrazas de verano este manjar del mar es muy apetitoso, sino también para los fondos de inversión, que están apostando con fuerza por este mercado. Uno de los mejores ejemplos se encuentra en la gestora española MCH, que está decidido a incrementar el volumen del negocio de su participada portuguesa Brasmar mediante adquisiciones. Una de las últimas operaciones realizadas por la firma de congelados ha sido la adquisición de la empresa riojana de pulpo Foncasal, reconocida en España por la marca Nuchar, que se suma a otros add-ons -compras para engordar participadas- realizados meses atrás.

La intención de la compra, según diversas fuentes próximas a la operación, ha sido la de “reforzar la posición de Brasmar en el mercado de las capturas y posterior tratamiento de congelación en el Mediterráneo y en el Atlántico norteamericano donde las capturas de la empresa riojana se habían hecho fuertes en los últimos años”. Y es que, desde que el fondo español MCH decidiera apostar fuerte por Brasmar, la firma lusa -como tantas otras dedicadas a las capturas y conservación de pescados y mariscos que han caído en las redes de los fondos de inversión por su fuerte incremento de negocio en la última década, sobre todo ubicadas en Galicia- ha crecido como la espuma. La compañía vende un total de 200 tipos distintos de mariscos congelados, siendo la única empresa de Portugal que ofrece esta variedad. El pulpo constituye una apuesta estratégica dentro de la especialización en cefalópodos y los productos de esta categoría son muy bien percibidos por los consumidores en Portugal y también en Galicia.

Impulso a las ventas

La cifra de negocio de Brasmar ha crecido desde que está bajo el paraguas del fondo MCH. Según diversos datos publicados, el año pasado la facturación de Brasmar alcanzó los 195 millones de euros y se prevé que en 2019 la cifra se aproxime a los 300 millones de euros. Antes de la entrada de MCH la cifra de negocio de Brasmar estaba muy por debajo de las previsiones actuales. De hecho, la empresa que se dedica a la importación, comercialización y envasado de diferentes productos congelados como gambas, merluza o bacalao, facturaba cerca de los 75 millones de euros en 2014. Cuando MCH entró en su accionariado en el año 2016, las ventas se situaban en torno a los 100 millones de euros.

“Una de las principales patas para apuntalar el crecimiento del negocio de Brasmar será afianzar su proceso de presencia en el mundo”, aseguran fuentes del mercado de congelación de pescados y mariscos. Y es que desde que llegó el fondo MCH, la firma portuguesa ha interiorizado profundamente en su estrategia de negocio la internacionalización como uno de los pilares estratégicos para su crecimiento. La compra de Foncasal se une también a la adquisición el pasado mes de mayo por parte de Brasmar de La Balinesa, una de las empresas líderes en España en la fabricación de productos ahumados, esta segunda compra constituye una clara muestra de su intención de fortalecer la relación de la marca con el mercado español, apostando por el crecimiento. De hecho, otro de los puntos claves de este incremento en las ventas se ha basado en la diversificación de clientes.

En la actualidad, Brasmar está presente en 18 países en tres continentes: Europa, África y Estados Unidos. Principalmente, su foco está puesto en el Viejo Continente -la firma tiene su sede en Portugal-, donde tiene presencia en España, Reino Unido, Francia, Italia, Alemania y Grecia, entre otros. No obstante, cabe destacar la importancia del mercado de América del Sur, especialmente del brasileño, donde operan a través de la marca Marnobre, que fue creada en 2013 por Metalcon -la matriz de Brasmar- para reforzar su presencia internacional.