Alternativas reales a gusto
de las empresas españolas

31 dic 2019 / 08:57 H.

    A punto de arrancar el año 2020, la década que dejamos atrás se recordará como la época de maduración del sector en España. Comenzó en uno de sus momentos más complicados, cuando el país estaba inmerso en una crisis económica que alejó a casi todos los inversores internacionales y dejó a los nacionales sin recursos. Sin embargo, con el transcurso de los años y la mejora de la economía, el sector se recuperó y emergió como el ave fénix hasta convertirse en lo que hoy en día es: una de las mejores alternativas de financiación de las pequeñas y medianas empresas españolas.

    Conforme va evolucionando, estamos viendo cómo las gestoras crecen y se reinventan a gusto de sus inversores, pero también en función de las necesidades de la economía española. En este contexto, la verdadera reinvención del negocio del capital privado en España en los últimos años ha sido el planteamiento de poner el foco en el cliente. El mejor ejemplo en este sentido ha sido el de Tresmares, la gestora lanzada por los exdirectivos de Qualitas, que supone una iniciativa de financiación novedosa con un modelo centrado por primera vez en el cliente y no en el producto. Otra de sus grandes novedades, además, es la colaboración con un banco tradicional como es el Santander, que ha decidido reforzar su apuesta por el negocio y colarse como un jugador más en la industria de la financiación alternativa. Algo a lo que, en los próximos meses, veremos cómo se suman otras entidades tradicionales.

    Esto es otra de las pruebas de cómo el sector en España está realizando un verdadero esfuerzo por convertirse en algo más que un mero financiador. Quieren que las empresas nacionales les vean como un socio, un compañero de viaje que les ayude a crecer. Por eso, también veremos en los próximos años cómo las inversiones de los fondos se alargan en el tiempo; y no sólo por la falta de activos buenos en el país, sino porque -en un mundo tan cambiante como el actual- es necesario contar con tiempo para poder desarrollar un plan estratégico que realmente aporte valor añadido y cambie el futuro de la empresa en cuestión.

    Como en cualquier víspera de año nuevo, ahora toca hacer balance de este año, ver los errores que se han cometido para aprender de ellos y mirar al futuro con el objetivo de que el sector se consolide como una referencia en el universo de la financiación alternativa para las pymes.