El sector se sofistica para ganar competitividad

26 nov 2019 / 09:40 H.

    España es un “safe harbour” o así lo denominan los expertos de la industria del capital privado doméstico. El anuncio del Pacto del Abrazo entre PSOE y Podemos no ha supuesto un problema para los inversores, que confían en que la futura vicepresidenta Nadia Calviño frene las aspiraciones populistas de la formación morada. Además, frente el discurso contrario a los fondos buitre de Podemos, llama la atención que Sánchez ha sido uno de los presidentes más activos de España en reuniones con grandes fondos de inversión internacionales. La última, hace sólo un par de meses, cuando el presidente en funciones se reunió en Nueva York con representantes de firmas como Blackstone, Centerbridge, Providence o Altamar, entre otros.

    Pese a que todos los directivos consultados confiaban en un Gobierno más de centro y menos progresista, la realidad es que todos coinciden en que el sector del capital privado no se va a frenar. Se están cerrando operaciones, están arrancando nuevas y los inversores no están poniendo muchos problemas para firmar compromisos para la captación de recursos para los fondos. La realidad es que la economía española en los últimos años no sólo ha ganado en solidez, sino también en credibilidad. Y esto es algo que también ha llegado a las gestoras de capital privado, que han hecho los deberes y no están dispuestos a cometer los mismos errores que llevaron a cabo en los años previos a la crisis económica.

    Pese a las facilidades para financiarse y la ingente liquidez del mercado, las gestoras no están metiendo mucho apalancamiento en sus operaciones, pese que extraoficialmente comentan con frecuencia que su vecino de enfrente a pagado unos múltiplos desorbitados por determinada compañía. Ahora, los elementos diferenciales van más allá del precio -marcado también por esta capacidad de apalancar una operación-. El planteamiento y diseño de un buen plan de negocio a futuro es lo que determina el éxito futuro de una transacción, pero también los equipos directivos. Este ha sido el caso reciente de Accelya, el fabricante de software para aviones catalán, que ha acabado en manos del fondo perenne de Vista Capital especializado en este tipo de empresas, que le ha ofrecido una buena estrategia a largo plazo. Así, todos los expertos apuntan a que la verdadera receta contra una posible crisis es la sofisticación del sector, que parece que se están logrando.