La incertidumbre se convierte
en certidumbre para el sector

28 may 2019 / 08:52 H.

    Si algo enseñó a los inversores el año 2016 fue a no tener medio a las tormentas políticas: ni dos elecciones en España, ni la victoria de Trump en Estados Unidos, ni el referéndum del Brexit afectaron de sobremanera al negocio del capital privado en España, que sacó ventaja frente a otras economías europeas cuya situación era más convulsa. Durante un evento del sector del mes de mayo, un conocido experto comentaba cómo España se ha convertido en el tuerto de Europa, donde todos los inversores acuden en busca de oportunidades para invertir que no son tan claras
    -ni baratas- como en el país.

    Sin embargo, nada más lejos de la realidad: España no es sólo el tuerto del Viejo Continente, sino que los inversores han sabido sacar provecho de la situación y no temen -ni, en muchos casos, piensan- la incertidumbre política. Como dice la conocida frase “no busques el momento perfecto, toma el momento y hazlo perfecto”. Esto no solo se refleja en las operaciones, que siguen cerrándose a un buen ritmo, sino que también se refleja en la captación de recursos
    -fundraising-. A nivel mundial, las grandes gestoras siguen creando sus gigantes (Apollo, Carlyle, incluso Cerberus se ha animado a poner en marcha un vehículo específico de capital privado), mientras que en nuestro país un buen número de gestores están comenzando o acaban de concluir sus roadshows en busca de dinero para las compañías españolas.

    En este contexto, es clave el papel de las instituciones públicas -tanto a nivel estatal como regional- que deben seguir apostando por el capital privado para atraer inversiones a las empresas. La industria todavía tiene mucho que hacer para ganar peso e internacionalizarse, pero siempre competirá con las manos atadas frente a otros países en los que hay un número inmenso de inversores institucionales.

    Por eso, no se debe olvidar que las grandes beneficiadas del capital privado son las empresas españolas y, por tanto, la economía local. Las gestoras no solo aportan recursos para que las compañías ganen tamaño, sino también les dan las claves para su profesionalización. De esta forma, tanto los empresarios como los emprendedores españoles pueden tener en el capital privado o en el venture capital a un gran aliado. Con las semillas plantadas en la economía española, solo queda recoger los frutos futuros del efecto de estos inversores en las compañías domésticas.