La inversión responsable en el capital privado va en serio

Ignacio de Garnica, socio responsable de Private Equity en PwC

25 jun 2019 / 10:00 H.

    Nadie pone en duda la eficiencia y rentabilidad del private equity a la hora de financiar proyectos de emprendimiento e impulsar el crecimiento de empresas ya consolidadas. Sin embargo, no es tan habitual asociar estas firmas con prácticas de inversión responsable. Un informe recientemente publicado por PwC desmiente esta impresión -Older and wiser: Is responsible investment coming of age?-. El sector de Capital Privado está crecientemente comprometido con el desarrollo sostenible y con la inversión responsable y tiene además un papel crucial en este campo, ya que puede actuar de impulsor de este tipo de prácticas en la empresa e influir en la toma de decisiones de los Consejos de Administración.

    Así se recoge en nuestro estudio, elaborado a partir de una encuesta en la que han participado profesionales de 162 firmas del sector de Capital Privado pertenecientes a 35 países. Hasta un 81 por ciento de los consultados dicen informar periódicamente a su Consejo de Administración en relación con la gestión ambiental, social y de gobierno corporativo de sus participadas -ESG, por sus siglas en inglés-, otro 81 por ciento tiene una política de inversión responsable aprobada y un 72 por ciento está usando o desarrollando indicadores para medir los progresos en materia ESG. En todos los casos, los porcentajes son superiores a los registrados en la última versión de nuestro informe, realizado en 2016. Además, el interés por este tipo de cuestiones se manifiesta en todas las fases del proceso de inversión -la selección, due diligence de oportunidades, la negociación, el cierre, la monitorización y el reporting-, lo que añade consistencia a la tendencia.

    Si pudiéramos comparar el desarrollo de las agendas de inversión responsable en el private equity con las siete fases del desarrollo de una persona, podría afirmarse con garantías que el sector de capital privado ha cumplido la mayoría de edad en materia de sostenibilidad. No obstante, todavía queda un largo camino por recorrer; existen matices y algunas áreas donde los avances son limitados, y hay margen de mejora y oportunidades para seguir progresando en esa dirección. Ya lo dice el refrán: la juventud es el único defecto que se cura con la edad.

    Todavía sigue habiendo cierto gap entre el grado de preocupación por los temas medioambientales, sociales y de gobierno y la toma de decisiones. Por ejemplo, el 76 por ciento de los consultados de las firmas de capital riesgo dicen estar interesados por los problemas de derechos humanos, un campo cada vez más escrutado, pero solo el 46 por ciento aseguran haber actuado al respecto. Más distancia hay incluso en el caso del cambio climático, con un 58 por ciento que se preocupa, y un 20 por ciento que realmente ha hecho algo.

    Otro de los detalles que llama la atención es la importancia que han cobrado los Objetivos de Desarrollo Sostenible, una iniciativa aprobada por la ONU que promueve el cumplimiento en 2030 de una agenda de 17 objetivos, como la eliminación de la pobreza y el hambre, la lucha contra el cambio climático o el fomento de la igualdad de la mujer. Este programa se ha convertido en un lenguaje global y el 67 por ciento de los encuestados dicen tenerlos como una prioridad.

    Precisamente, los Objetivos de Desarrollo Sostenible han sido objeto de estudio en otro informe reciente de PwC -SDG Reporting Challenge 2018 - From promise to reality-. El documento analiza qué están haciendo las empresas para integrar estos objetivos en sus estrategias corporativas y pone el foco en la presencia cada vez más importante de estos en los informes anuales de las compañías. De hecho, recoge que, en España, un 85 por ciento de las empresas del IBEX ya los menciona en sus informes anuales, por el 72 por ciento a nivel mundial. Además, el 55 por ciento los incluye como parte de su estrategia corporativa, prácticamente el mismo porcentaje que la media global (54 por ciento). Eso sí, si hablamos de la calidad del reporting, la puntuación media de nuestras empresas es ligeramente inferior que el promedio.

    El estudio también subraya que la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible puede generar oportunidades de negocio de 12 billones de dólares para las empresas y contribuir a crear 380 millones de empleos.

    Esta es, precisamente, otra de las claves del papel de la inversión responsable en el private equity. Es importante entender que el compromiso creciente de los profesionales del capital riesgo con una agenda de desarrollo sostenible va de la mano con sus objetivos de negocio. Es muy sencillo: la adecuada implementación de programas medioambientales, sociales y de gobierno puede ayudar a crear valor en las empresas en las que invierten, lo que, en definitiva, facilitará la obtención de plusvalías una vez que se consume la salida de la compañía en cuestión. Y a la inversa: la falta de atención a estas materias puede acabar mermando la rentabilidad de la operación.

    Para terminar, se han identificado algunos deberes dentro del sector de Capital Privado para que siga madurando en sus compromisos con el desarrollo sostenible: concretar en acciones los compromisos y las políticas con la inversión responsable; hacer que esta sea una parte core de su enfoque de gestión de riesgos y no un aditivo o un capítulo aparte; seguir monitorizando los temas de gestión ambiental, social y de gobierno corporativo una vez completada la due dilligence; o comunicar de forma consistente a los clientes de qué forma aporta valor a la cartera de productos el contar con políticas de inversión responsable bien definidas.