Las peticiones del sector ‘Fintech’
al nuevo Gobierno

Rodrigo García de la Cruz, Presidente de AEFI (Asociación Española de Fintech
e Insurtech)

28 ene 2020 / 08:56 H.

    Con la puesta en marcha de la nueva legislatura y, por ende, de la acción del nuevo gobierno, toca retomar proyectos que quedaron en el cajón por la parálisis legislativa provocada por las distintas repeticiones electorales. En este nuevo periodo, cabe confiar en que el Ministerio de Economía sitúe en su punto de mira al ecosistema fintech, que tiene en los próximos años una serie de retos por delante para convertirse en punta de lanza de la transformación de la economía española, para mejorar su competitividad en todo el mundo.

    Sin duda, el primer gran desafío tiene que ser la aprobación del Sandbox, que no es otra cosa que un espacio de pruebas controlado que identificará una serie de proyectos innovadores que mejoren la prestación de servicios financieros y que funcionará a través de una serie de convocatorias periódicas, donde se podrán presentar los diferentes proyectos que aspiran a participar en el mismo. El Sandbox está diseñado para crear condiciones seguras donde puedan probarse innovaciones tecnológicas con las máximas garantías. Es una oportunidad de oro para nuestro país, ya que el diseñado para España es especialmente ambicioso, además ha contado con el apoyo de toda la industria financiera y existe un absoluto consenso a nivel político, por eso resulta necesaria su aprobación inmediata y puesta en marcha en los próximos meses, lo que permitiría retener talento nacional y atraer el de otros países.

    El objetivo para el ecosistema fintech es aumentar la competencia en el sector, mejorar la regulación en lo relativo a la creación de empresas innovadoras de la industria financiera, para empujar la generación de miles de empleos de alta cualificación y atraer inversión. Supone una oportunidad única e irrepetible para configurar a España como uno de los países de referencia en el ámbito de la regulación fintech.

    Por eso al nuevo Gobierno le pedimos que siga trabajando para seguir sentando las bases regulatorias que consoliden un entorno óptimo para el desarrollo de las startups y ayude a mejorar la financiación, que es la gran traba que encuentran estas compañías en nuestro país. Sirve de ejemplo ilustrativo un dato, pese a que España cuenta con 700 compañías, situándola entre los diez mayores ecosistemas mundiales, las fintech españolas solo accedieron al 3% de la financiación total en el continente europeo a lo largo de 2019.

    Por otro lado, confiamos en que las administraciones sigan trabajando de la mano de los reguladores para adaptar sus formatos de reporte de operaciones a la realidad de las Proveedores de Servicios de Pago (PSP), que se normalicen las relaciones entre entidades tradicionales y las PSP para evitar la competencia desleal y avanzar en la adopción de medidas contra el fraude. La mejora de la competitividad, la transparencia y la experiencia de usuario de servicios financieros tiene que ser el gran reto del ecosistema para los próximos años.

    Por otro lado, también resulta fundamental la adaptación de los requisitos normativos a las características de las compañías insurtech para flexibilizar la limitación de actividades y agilizar el acceso a la actividad y los controles para mejorar su competitividad. Por ello, es importante la creación de un marco de trabajo de API abierto, para generar nuevos modelos de ingresos, y la puesta en común de una base de datos de pólizas del mercado asegurador español que tendría un impacto muy positivo para todos los operadores del mercado.

    Además, las administraciones deben apostar por avanzar en el desarrollo de normativas y estándares que mejoren la regulación del insurtech, por lo que trabajaremos para intensificar las relaciones con la Dirección General de Seguros (DGSFP) para implantar distintas medidas de supervisión como reuniones periódicas, mesas redondas o sesiones informativas que permitan una mayor colaboración y comunicación desde el sector Insurtech con el supervisor.

    Al nuevo Gobierno también le pedimos que siga contando con el ecosistema fintech para trabajar en el fomento de la educación financiera, como uno de los pilares que pueden ayudar a desarrollar al universo Fintech en los próximos años. España ha avanzado mucho en los últimos años, gracias al empuje de las iniciativas que vienen tanto del sector privado como de las entidades públicas y las compañías Fintech, por su capilaridad e influencia en segmentos de población más jóvenes y menos bancarizados, pueden jugar un papel importante en este ámbito.

    Los próximos años serán claves para concretar qué quiere ser el fintech español del futuro. Sin duda, nuestro país cuenta con cualidades que nos configuran como un destino ideal para acoger este tipo de compañías. Existe talento, unas condiciones de vida muy apreciadas y el músculo de un ecosistema consolidado, solo falta un esfuerzo mayor en la colaboración entre las administraciones y la iniciativa privada que permita crear un entorno regulatorio estable que siente las bases del fintech del futuro.